lunes, 7 de mayo de 2018

Feminismo - Libros de introducción

En los tiempos que corren "Feminismo" es una palabra que no pasa desapercibida, inmediatamente al pronunciarla se asocian un montón de ideas, no muy claras, sobre su significado, su intencionalidad y sus objetivos. Sin embargo, sucede que en una habitación podría haber individuos con concepciones muy diferentes, producto de diversos factores como la des-información o los prejuicios ocasionando que se deformen las nociones básicas que construyen este concepto complejo y cambiante a lo largo del tiempo.

Partiendo de mi propia experiencia, entendía el feminismo como la reivindicación de la importancia de la mujer en nuestra sociedad, sabía que esta reivindicación había comenzado ya hace varios siglos y que se le asignaba la denominación de “ola” cada vez que tomaba a nivel global una gran importancia y consolidaba los cambios que buscaba, como por ejemplo: el sufragio femenino, el derecho a heredar, a acceder a la educación, etc. Pero no le asignaba mayor importancia a lo referente a su desarrollo teórico, siendo más sincera, ni siquiera estaba al tanto que había mujeres que habían escrito sobre el feminismo tratando de establecer su importancia, sus características o su definición misma. No fue hasta finales del año pasado que leí: “Solterona” de Kate Bolick, un libro autobiográfico en el que la autora nos cuenta sobre la búsqueda de su identidad, de su independencia, de su inspiración en forma de escritoras, que quedé con las ganas de leer sobre esta temática. Con todo mi entusiasmo fijé como siguiente lectura “El género en disputa” de Judith Butler lo cual fue un completo desastre ya que fue como leer chino básico, creí entender un par de cosas y no llegué a comprender la mayoría de lo expuesto, ya ni sé a donde quería llegar la autora. Este golpe fue bastante duro ya que no suelo abandonar lecturas y me dejó bastante desestimulada para continuar leyendo sobre feminismo. 

Este año, por motivo del mes de la mujer, me propuse unas lecturas más breves y mucho más introductorias a la temática, y si bien son archiconocidas, quiero dejar esta reseña como consejo para cualquiera que le interese ir hincando el diente a esta temática y no sepa por dónde empezar.



UNA HABITACIÓN PROPIA.
Virginia Woolf
Este ensayo es creado a partir de unas conferencias que la autora dio en universidades femeninas en Cambridge, EE.UU en el año 1929. El objetivo es analizar la posición social de la mujer y como esta ha afectado la existencia o el desarrollo de escritoras, incluso la existencia de mujeres entre los grandes nombre de la literatura. Entre las muchas cosas que menciona destaco el aspecto económico, que además es a lo que hace alusión el título de este libro, en cuanto a que es necesaria la independencia para crear, para trabajar, para poder desarrollar nuestras facultades.
El ensayo es corto pero muy contundente, con un mensaje clarísimo hacia el empoderamiento femenino. 

“No siendo historiador, quizá podría uno ir un poco más lejos y decir que las mujeres han ardido como faros en las obras de todos los poetas desde el principio de los tiempos. En realidad, si la mujer no hubiera existido más que en las obras escritas por los hombres, se la imaginaría uno como una persona importantísima; polifacética: heroica y mezquina, espléndida y sórdida, infinitamente hermosa y horrible a más no poder, tan grande como el hombre, más según algunos. Pero ésta es la mujer de la literatura. En la realidad, como señala el profesor Trevelyan, la encerraban bajo llave, le pegaban y la zarandeaban por la habitación. De todo esto emerge un ser muy extraño, mixto. En el terreno de la imaginación, tiene la mayor importancia; en la práctica, es totalmente insignificante. Reina en la poesía de punta a punta de libro; en la Historia casi no aparece. En la literatura domina la vida de reyes y conquistadores; de hecho, era la esclava de cualquier joven cuyos padres le ponían a la fuerza un anillo en el dedo. Algunas de las palabras más inspiradas, de los pensamientos más profundos salen en la literatura de sus labios; en la vida real, sabía apenas leer, apenas escribir y era propiedad de su marido.”



TODOS DEBERÍAMOS SER FEMINISTAS.
Chimamanda Ngozi Adichie
Este ensayo también nace de una conferencia que la autora dió en 2013 en la muy famosa organización TED. Aquí la autora expone de una manera muy amena cuales son los mecanismos y contextos actuales en los que aún hay un atraso en cuanto a la consideración de la mujer. Sus críticas se centran en la vida diaria de Nigeria, su país de origen, contrastándolo muchas veces con la realidad de EE.UU. Sin embargo, pese a lo localizado de su crítica, es extrapolable aún a situaciónes que padecen mujeres a lo largo y ancho de occidente.

“Pero lo peor que les hacemos a los niños, con diferencia-a base de hacerles sentir que tienen que ser duros- es dejarlos con unos egos muy frágiles. Cuanto más duro se siente obligado a ser un hombre, más debilitado queda su ego. Y luego les hacemos un favor todavía más flaco a las niñas, porque las criamos para que estén al servicio de esos frágiles egos masculinos. A las niñas les enseñamos a encogerse, a hacerse más pequeñas. A las niñas les decimos: puedes tener ambición, pero no demasiada. Debes intentar tener éxito pero no demasiado, porque entonces estarás amenazando a los hombres. Si tú eres el sostén económico de tu relación con un hombre, finge que no lo eres, sobre todo en público, porque si no lo estarás castrando.”



QUERIDA IJEAWELE. CÓMO EDUCAR EN EL FEMINISMO.
Chimamanda Ngozi Adichie
En el año 2017 la autora vuelve sobre el tema feminismo, esta ves publica lo que es en realidad una carta para un madre primeriza amiga suya, en la que expone una serie de 15 consejos o pautas para educar a su hija en libertad, de una manera empoderada y evitando inculcarle estereotipos de género.  A lo largo de las páginas va desarrollando reflexiones muy interesantes y que parten de observaciones sobre la crianza totalmente actuales y extrapolables a cualquier parte del mundo.


“En todas las culturas del mundo, la sexualidad femenina tiene que ver con la vergüenza. Incluso culturas -como muchas occidentales- que esperan que la mujer sean sensuales, no esperan que también sean sexuales.
La vergüenza que adscribimos a la sexualidad femenina tiene que ver con el control. Muchas culturas y religiones controlan los cuerpos de las mujeres de una forma u otra. Si la justificación para controlar los cuerpos femeninos tuviera relación con las mujeres, entonces podría entenderse. Si, por ejemplo, la razón fuera: las mujeres no deben llevar minifalda porque les provoca cáncer. En cambio, la razón no guarda relación con las mujeres, sino con los hombres. Las mujeres deben "cubrirse" para protegerlos. Lo considero un acto profundamente deshumanizador puesto que reduce a la mujer a mero atrezo para los apetitos masculinos.
Y a propósito de vergüenza: nunca relaciones sexualidad y vergüenza. Nunca priorices la "virginidad". Toda conversación sobre virginidad deviene en una conversación sobre la vergüenza. Enséñale a rechazar la conexión entre vergüenza y biología femenina. ¿Por qué nos educan para hablar en voz baja del período? ¿Para qué nos abrume la vergüenza si la menstruación nos mancha la falda? La regla no es motivo de vergüenza. La regla es normal y natural y la especie humana no estaría aquí si la regla no existiera. Recuerdo a un hombre que me dijo que el período era como la mierda. Mierda sagrada, le respondí, porque no estarías aquí si no existiera.”


¡A LEER!

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