sábado, 21 de septiembre de 2019

Kallocaína - Karin Boye














Sinopsis, Kallocaína:
La historia nos presenta un super Estado totalitario que controla hasta los aspectos más íntimos de las interacciones de las personas debido a la amenaza siempre presente de posibles traidores. Este Estado tiene ojos y oídos en cada habitación de los hogares, educa de la más tierna infancia a los niños para creer y trabajar en pos de la colectividad, demarca una rutina diaria de trabajo-ejercicio-servicios-vida familiar estricta para cada habitante, etc. La imagen es de una URSS llevada al nivel de pesadilla.
Como si estos métodos de represión y control fueran pocos, un científico desarrolla la Kallocaína, una droga que te obliga a revelar tus más profundos pensamientos.

Sobre la autora:
Nace en Suecia en el año 1900. Se destacó en la poesía y la novela, volviéndose una referente nacional. Sus obras mas reconocidas, además de la que me propongo reseñar, son: Los hornos (1927), Por el árbol (1935) y Crisis (1934). Fallece en 1941.


El Estado como opresor:
Esta distopia se centra en el poder estatal como medio de ejercer opresión a los diferentes estratos sociales, de diferentes maneras y niveles. Primeramente tenemos una idea de individualidad fuertemente censurada, todo debe ser en pro del bien colectivo, por lo cual lo más conveniente para llegar a dicho fin es trabajar de manera organizada  homogeneizando la ciudadanía. 

"(...) En la actualidad, nada de eso era necesario. La vivienda estándar -una habitación para soleteros, dos para una familia- bastaba más que bien para todos, desde el más insignificante hasta el más meritorio. La comida estatal saciaba tanto al general como al soldado raso. El uniforme común -uno para el trabajo, otro para el tiempo libre y otro para los servicios militares y policiales- era el mismo para todo el mundo, hombres y mujeres, superiores y subordinados, con la única diferencia de la placa de la graduación."


Sin embargo, por mucho que uno controle las estructuras sociales, la intimidad afectiva o las interacciones entre individuos en el diario vivir, siempre quedan recovecos en donde la individualidad persiste: los pensamientos.


"De los pensamiento y los sentimientos nacen las palabras y las acciones. ¿Y cómo iban a ser entonces los pensamientos y los sentimientos asunto de cada cual? ¿No es el conmílite propiedad absoluta del Estado? ¿A quién habrían de pertenecer, pues, pensamientos y sentimientos, si no al Estado también?"

Las influencias en esta obra están claras, la URSS o la Alemania nazi representaban en esta época la máxima voluntad de dominación estatal. Con el límite mental burlado por la Kallocaína no queda lugar seguro para habitar, cualquier subversivo podría ser fácilmente detectado con un pinchaso, pero esto lejos de ser la solución final desencadenó un problema mayor, es que: ¿quién está libre de todo pensamiento subversivo?, ¿quién puede estar 100% de acuerdo con todo un aparato estatal como controlador de tu vida?.


El Estado imperfecto:
Obviamente este Estado que pretende ser benefactor e igualitario termina fracasando en la práctica. En el ansia de controlar y mantener ocupada a la población para que no piense, termina generando larguísimos procesos burocráticos para las acciones más simples, desconexiones entre distintos rubros o prestaciones, incluso incomunicación total entre diferentes ciudades. También termina generando nuevos marginados, en primer lugar aquellos que no cumplen con la suficiente entrega para con la causa colectiva y en segundo lugar quienes cumplen con las tareas más rudimentarias para las que no se precisa preparación previa, volviéndose descartables y no pudiendo acceder a una mejora de su situación por miedo de incumplir con el ya mencionado grado de entrega a la causa colectiva. En este último punto la autora nos muestra en profundidad la realidad de los trabajadores del rubro "Victimas Voluntarias", humanos cobaya con los cuales se realizan pruebas de diferente índole para el desarrollo de la ciencia o de la militarización. Incluso es patente como la Kallocaína servirá al proceso de precarización laboral y abaratará los costos desorbitados del Estado, aquel evidenciado por la droga como subversivo será penado a trabajos forzados, convirtiéndose en un activo laboral a costo cero.


"¿Son ustedes capaces de oír la verdad? No todo el mundo es lo bastante verdadero para oír la verdad, eso es lo triste. La verdad puede ser un puente entre un hombre y otro, siempre y cuando sea voluntaria, claro, siempre y cuando se conceda como un regalo y como un regalo se reciba."


Finalizando:
Es una obra muy completa, con buenos personajes, con momentos de tensión muy bien desarrollados y con una realidad creada escalofriante, porque como los grandes referentes de las distopías, es posible. Como con otras obras me ha llamado la atención lo poco presente que está en el imaginario colectivo y en especial en la comunidad de bookstagram al menos en español.

Me quedan muchas cosas por nombrar como la opresión a la mujer debido a la necesidad de que sirva a la causa por medio de la reproducción, el reducido margen de rebelión o protesta que estos sistemas totalitarios generan lo que permite que se perpetúen en el tiempo de manera indefinida, la supresión de las artes y la cultura por ser medios de liberación de la mente o como la sospecha constante entre individuos y la  denuncia de unos a otros es un medio sumamente eficaz para controlar hasta los nichos más reducidos de población. 

Actualmente el Suero de la verdad es una droga psicoactiva cuyo uso está clasificada como tortura de acuerdo al Derecho Internacional.





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